El confidencial
El alcohol no es buen amigo de las fuerzas del orden, más aún cuando intentas burlarte de ellas. Eso es lo que le sucedió a una mujer el pasado fin de semana en Newbridge, una pequeña localidad de 10.000 habitantes en el sur de Gales. La mujer se puso a tontear con un policía británico, pero la cosa no terminó como ella esperaba… ¿o sí?
La joven se dirige al policía con claros síntomas de embriaguez y empieza a perrear delante de él, a hacer ‘twerking’. El agente la empuja hacia delante y ella pierde el equilibrio, pero vuelve a las andadas y comienza a pedir al policía que la arreste, como si fuera un espectáculo de una despedida de soltera. Pero estaba pasando de verdad.
Al policía no le quedó más remedio que sacar sus esposas y, después de unos breves momentos de forcejeo, tumbar a la mujer sobre el suelo para colocárselas. La protagonista de la historia no había terminado aún y, mientras el agente le colocaba las esposas, ella comenzó a gritar “sí, baby, sí”, mientras el grupo que los rodeaba estallaba en carcajadas.
Al final, la mujer fue conducida a comisaría y pasó la noche en el calabozo, de donde pudo salir a la mañana siguiente tras pagar una multa de 90 libras, algo más de 100 euros. El vídeo lo subió a Facebook un testigo, Liam Sammars, y se ha vuelto viral: ya ha tenido más de 150.000 reproducciones. Este joven, de 17 años, aseguró a The Sun que la mujer había entrado minutos antes en un restaurante especializado en kebabs pidiendo un participante para hacer un trío.
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