Nadya Limas

Ciudad de México.- El operativo realizado esta tarde de miércoles por la Fiscalía General de la Ciudad de México, en el Refugio Franciscano, ubicado en la alcaldía Cuajimalpa, continúa generando polémica y fuertes cuestionamientos sobre su verdadero trasfondo.

De acuerdo con denuncias y versiones difundidas en redes sociales y por los mismos trabajadores del asilo, más de mil perros y alrededor de 50 gatos fueron asegurados bajo el argumento de presunto maltrato. Sin embargo, defensores y activistas advierten que muchos de los animales presentaban padecimientos previos derivados de su vida en situación de calle, lo que no necesariamente acredita actos de crueldad dentro del refugio.

A ello se suma que los animales fueron trasladados en camionetas sin ventilación adecuada y con lonas que aumentan el calor en el interior de los automóviles, lo que podría provocar que varios llegaran sin vida.

Además, se señala a través de redes sociales que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, no informó públicamente a dónde serían llevados los animales tras el aseguramiento. Otra de las acusaciones apunta a que la venta del terreno donde se ubica el refugio, por parte del Gobierno de la Ciudad de México, podría ser el verdadero motivo del operativo.

Bajo esta versión, el aseguramiento de los animales habría servido como justificación para liberar el predio y dejarlo listo para que las autoridades decidan su destino, lo que ha llevado a cuestionar si se trató de una simulación institucional.

El caso reaviva el debate sobre el uso de operativos contra refugios, la transparencia de las autoridades y la congruencia de una supuesta preocupación por el bienestar animal en una ciudad donde, diariamente, se registran injusticias y abandono sin atención efectiva.

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