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Tras la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos a Ceuta, 1,527 menores no acompañados han sido identificados y cientos permanecen en calles y playas debido a que los centros de acogida están saturados.
España busca repatriarlos y reunirlos con sus familias, pero la ley prohíbe devoluciones automáticas y exige garantizar la seguridad y bienestar de cada menor.
Mientras tanto, autoridades y organizaciones califican la situación como una emergencia humanitaria.
