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Una conmovedora operación de ayuda animal está llamando la atención en Florida. Los cuidadores de un santuario utilizan drones para llevar alimentos y mantas a los chimpancés que quedaron incomunicados por las fuertes inundaciones.

Las intensas lluvias registradas entre el 1 y el 3 de noviembre provocaron inundaciones en el santuario Save the Chimps, ubicado cerca de Fort Pierce, Florida, dejando bajo el agua numerosos caminos internos e impidiendo que los trabajadores llegaran con normalidad hasta los animales.

El recinto alberga a más de 200 chimpancés rescatados. Aunque los animales permanecen en instalaciones ubicadas en zonas elevadas, las inundaciones complicaron el acceso a diferentes áreas del santuario.

Ante esta situación, los cuidadores pusieron en marcha una estrategia poco habitual: utilizar drones para transportar alimentos y mantas hasta los chimpancés aislados, con el objetivo de garantizar que no les faltara comida y ayudarlos a protegerse de las bajas temperaturas.

Uno de los protagonistas de esta historia es Kaleb, un chimpancé de 38 años que quedó aislado en un área exterior rodeada de agua. Para garantizar su alimentación, los trabajadores enviaron hasta él una bolsa de papel con comida mediante un dron.

En un video difundido por el santuario se observa cómo Kaleb recibe el paquete, recoge una banana y comienza a comerla.

La ayuda también contempla el envío de mantas para que los animales puedan resguardarse del frío mientras las condiciones climáticas y los caminos vuelven a la normalidad.

La emergencia obligó al personal a reorganizar toda la logística de atención. Habitualmente, los trabajadores utilizan carritos de golf para distribuir aproximadamente 1,361 kilogramos de alimento al día. Sin embargo, los caminos quedaron sumergidos y algunos vehículos especiales también sufrieron averías.

Por ello, los cuidadores recurrieron a camionetas, tractores y drones para hacer llegar los suministros necesarios.

La directora ejecutiva del santuario, Ana Paula Tavares, informó que los animales permanecían a salvo y que el personal continuaba trabajando para garantizar su bienestar.

Aunque las aguas comenzaron a descender, los daños en caminos, edificios y equipos representan un desafío para la recuperación del recinto.

Una historia que conmueve y demuestra que el compromiso con los animales no conoce obstáculos: ni siquiera las inundaciones impidieron que sus cuidadores buscaran la manera de llevarles comida y mantas para protegerlos del frío.

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