Nadya Limas

Fotos: A quien corresponda

VERACRUZ-México. El Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), creado en 1996 como el principal mecanismo para atender emergencias por fenómenos naturales en México, fue oficialmente extinguido en 2021 por decisión del gobierno federal. La medida, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se justificó bajo el argumento de que el fideicomiso se había convertido en una “fuente de corrupción” y que los recursos “no llegaban a los damnificados”.

Un fondo que nació para proteger

Durante más de dos décadas, el FONDEN funcionó como un instrumento financiero de respuesta inmediata, permitiendo canalizar recursos para la rehabilitación de infraestructura pública, viviendas e instalaciones básicasafectadas por sismos, huracanes, inundaciones o incendios.
Para acceder a estos fondos, la Secretaría de Gobernación debía emitir una declaratoria de emergencia o desastre natural, lo que activaba la liberación de los recursos.

La justificación oficial

Al anunciar su eliminación, el gobierno federal aseguró que el FONDEN era un “barril sin fondo”, donde se desviaban recursos públicos sin supervisión. El presidente López Obrador defendió que la decisión permitiría una gestión más transparente y directa desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), con recursos provenientes del presupuesto federal y el uso de seguros y bonos catastróficos para cubrir emergencias.

Críticas y consecuencias

Sin embargo, especialistas y voces de oposición advirtieron que la desaparición del fideicomiso debilitó la capacidad de respuesta del Estado frente a desastres naturales.
El químico y exfuncionario José Luis Luege Tamargo calificó la medida como “un retroceso”, argumentando que el FONDEN representaba recursos inmediatos y vitales para comunidades vulnerables ante fenómenos como sismos, huracanes o erupciones volcánicas.

El huracán Otis, punto de quiebre

Las críticas resurgieron tras el paso del huracán Otis en 2023, que devastó el puerto de Acapulco, Guerrero. Políticos y expertos señalaron que la ausencia del FONDEN complicó la coordinación y el flujo rápido de recursos para la reconstrucción.
Ante las críticas, López Obrador respondió que los recursos existen, aunque ahora se distribuyen directamente desde Hacienda y otras dependencias como la Sedena, a través del Plan DN-III.

Por su parte, el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, informó que México mantiene un programa presupuestario con el mismo nombre, que dispone de aproximadamente 992 millones de dólares para emergencias, además de seguros catastróficos por 275 millones y un bono catastrófico de 485 millones de dólares contratado con la Alianza del Pacífico.

Un debate que sigue abierto

Aunque el fideicomiso ya no existe, el debate continúa. Mientras el gobierno sostiene que su desaparición eliminó la corrupción y centralizó la respuesta ante emergencias, expertos insisten en que el país perdió un instrumento especializado, ágil y con reglas claras para actuar frente a tragedias naturales.

La discusión sigue latente, especialmente cada vez que México enfrenta una emergencia: ¿fue la desaparición del FONDEN una decisión de transparencia o un golpe a la capacidad de reacción ante los desastres?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *